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La Colaboración Solidaria como una Alternativa a la Globalización Capitalista

Posted by poderpopular08 en 23 noviembre 2008

La Colaboración Solidaria como una

Alternativa a la Globalización Capitalista

Euclides André Mance*                                                        solidarius.com.br

Introducción

En este texto presentaremos algunas hipótesis actualmente investigadas por algunos miembros del Instituto de Filosofía de la Liberación (IFiL) sobre la viabilidad de que la colaboración solidaria pueda constituirse en una estrategia adecuada a la organización de sociedades pos-capitalistas, a través de la implantación de redes que conectan unidades de producción y de consumo en un movimiento recíproco de realimentación, permitiendo la generación de empleos y renta, el fortalecimiento de la economía y del poder local, bien como una autónoma transformación cultural de las sociedades en que se implanta, con la afirmación de una ética y de una visión de mundo solidarias, no solamente antagónicas al neoliberalismo, sino al propio capitalismo[1]. Si las hipótesis en estudio -aquí sintéticamente presentadas- fueran consistentes, entonces es posible empezar a organizar redes de colaboración solidaria locales, regionales y mundial, constituyéndose en una alternativa viable pos-capitalista a la globalización en curso, promoviendo el crecimiento económico (ecológica y socialmente sustentable) y la expansión de las libertades públicas y privadas, éticamente referenciadas.

Obrando bajo el paradigma de la complejidad, desdoblamos las consecuencias de una simple hipótesis: practicando la producción y el consumo solidarios en lazos de realimentación, cualquier unidad productiva puede vender toda su producción, generando un excedente de valor económico que permite crear nuevas unidades productivas solidarias que, conectadas en red, pueden atender a una diversidad todavía mayor de elementos demandada por el consumo final y productivo de nuevas células, incorporando un número progresivamente mayor de consumidores y productores en un movimiento auto-sustentable de expansión. A esa hipótesis acrecentamos una segunda: los sujetos actualmente excluidos en las sociedades capitalistas pueden organizar redes de colaboración solidaria en sus comunidades, partiendo de las acciones de consumo que actualmente desarrollan, puesto que la práctica de compras solidarias y colectivas permite mejorar el padrón de consumo de los participantes y, también, ahorrar recursos que pueden financiar actividades solidarias de producción, las cuales, por su vez, posibilitan perfeccionar todavía más su consumo en cantidad, calidad y diversidad. El conjunto de estas dos hipótesis, si confirmado, nos llevan a la conclusión de que una cierta revolución económica -integrando acciones locales, regionales y globales – puede difundirse en la medida en que los actores, que buscan generar alternativas de auto sustentación económica delante a la exclusión capitalista, conecten sus acciones de producción y consumo en una amplia red de colaboración solidaria.

Aquí no estamos presentando la utopía de un mundo a ser realizado en un futuro remoto, sino por el contrario, se trata de un proyecto que, según esas hipótesis, puede ser iniciado desde ahora y en cualquier parte donde sea posible a las personas organizar actividades autónomas de consumo y de trabajo. La sustentación argumentativa de estos párrafos se reporta a las potencialidades de innumerables acciones efectivas de economía solidaria en curso en todo el mundo, algunas de las cuales serán, en este artículo, brevemente caracterizadas.

Aun antes de presentar concisamente las ideas centrales de esa Revolución de las Redes, nos parece conveniente indicar el método de investigación adoptado y caracterizar algunas de las prácticas referidas que, al ser abordadas bajo este método, ocasionaran el surgimiento de esas hipótesis. La pertinencia de esa secuencia expositiva está en esclarecer el modo como llegamos a la formulación de las categorías citadas en la estrategia propuesta y a su articulación, que no resultan de la deducción de algún modelo formal ingeniosamente establecido, sino del propio análisis conceptual de las prácticas de economía solidaria en curso, articulando algunos elementos simples que en ellas ya operan.

El método de investigar y proponer

Partimos de la premisa que la praxis social tiene precedencia sobre la elaboración teórica del investigador y que cualquier teoría sobre la liberación popular debe tener su origen y finalidad en las innumerables prácticas de liberación efectuadas por las clases populares, las que, como tales, componen los segmentos explotados económicamente, expropiados en sus actividades de reproducción social de vida, dominados política y culturalmente, excluidos de las condiciones satisfactorias para el ejercicio ético de su libertad. Tales prácticas buscan ampliar las libertades públicas y privadas cuya efectividad histórica exige mediaciones materiales, políticas, educativas e informativas, como también criterios éticos para que se realicen de modo justo.

En la misma perspectiva retomamos determinadas tesis desarrolladas por algunas vertientes de la filosofía de la liberación a partir de los años 70. Esas vertientes, al cuestionarse acerca del sujeto histórico de la revolución y de la elaboración teórica inherente a esta, argumentarán que las clases populares eran el sujeto de ambas y que cabe a los intelectuales, solidarios a la praxis de liberación popular, problematizarla, zambullir en el universo simbólico que media esa praxis, considerar sus distintas formas y objetivos, investigar los elementos agenciadores de la acción popular, sus contradicciones, fragilidades y fortalezas históricas, perspectivas de avance, etc., en fin, sistematizar criticamente aquella misma praxis y retribuir dialogicamente esa reflexión a aquellos actores sociales para que, democráticamente, en el ejercicio del diálogo y de la crítica, los movimientos y organizaciones populares pudiesen perfeccionar la praxis que hacen efectiva.

Nuevas categorías que se hiciesen necesarias a esa elaboración critica, y a su vez, deberían ser producidas desde la propia reflexión sobre las distintas realidades particulares en foco, considerando las distintas formas de dominación, de resistencia y de lucha por la liberación. Se trataba de recuperar el conocimiento históricamente reelaborado y disponible -tanto en las academias cuanto en instancias populares de transmisión del saber- que viabilizasen una aproximación teórica de los fenómenos en cuestión, pero también de negar -a partir del conocimiento de las de las prácticas y siempre que necesario a la mejor comprensión de ellas- los esquemas teóricos adoptados y construir, a partir del mismo ejercicio de la praxis de la liberación y del diálogo con sus sujetos históricos, nuevos conceptos y nuevas categorías analíticas y estratégicas que resultasen en nuevos marcos teóricos que permitiesen comprender mejor y transformar la propia realidad en curso.

Sobre la perspectiva que adoptamos en el seno de ese abordaje filosófico latinoamericano cabe, por lo tanto, partir de la praxis social, detectar las contradicciones entre los distintos actores y, a partir de ellas, considerar las clases sociales y sus intereses antagónicos, descubriendo las mediaciones recurrentes en los procesos de explotación, expropiación y dominación, bien como las mediaciones de resistencia y de luchas por la liberación, esto es, por la expansión de los ejercicios de libertad pública y privada. Como toda praxis (acción efectivadora) supone alguna teoría, todas las formas de resistencia y de lucha por la liberación están permeadas por teorías cuyo alcance y consistencia varían en función del grado de su reflexión y elaboración por los actores que las practican. Todavía es posible, gracias a la mediación dialógica, una reflexión colectiva, con criterio y sistemática sobre tales elementos teóricos, sus dificultades gnoseológicas y estratégicas, su capacidad de desvendar mecanismos de dominación y de presentar alternativas. También es posible, como consecuencia de esa reflexión, la proposición de formas de actuar que amplíen el ético compartimiento de acciones materiales, políticas, informativas y educativas que sirvan como medio para la libertad de los sujetos populares explotados, expropiados, dominados y excluidos, sino de toda la sociedad. La teoría, en ese caso, surge de la practica y a ella retorna buscando calificarla para que pueda ser más eficaz como elemento de liberación. En este movimiento de reflexión y de acción colectiva, la teoría y la praxis están necesariamente mediadas por el diálogo, cabiendo a cada persona decir su palabra, participando en la producción del conocimiento que contribuye para la liberación de todos. Nadie, al final, libera a nadie; nadie se libera sólo: todos se liberan todos juntos. La reflexión que aquí presentamos se reviste, pues, de este carácter una propuesta dialógica que resulta de la investigación de distintas prácticas, y quiere ser presentada como una contribución para una construcción colectiva e emancipadora.

Con esta apertura a la alteridad histórica como fuente innovadora -de la realidad y de la teoría- y siguiendo ese método de elaboración, formulamos una hipotética estrategia que articula, en redes autopoieticas(autogestivas), las prácticas actuales de colaboración solidaria (en su realización económica, política y cultural), presuponiendo que ellas puedan dar origen a una nueva forma de organización social, una sociedad de colaboración solidaria, subvirtiendo el capitalismo. Así, partiendo de prácticas de solidaridad, difusas por todas las clases populares, buscando comprenderlas conceptualmente, llegamos a fenómenos que son mejor descritos bajo el modelo de redes y a la necesidad de elaborar nuevas categorías que perfeccionasen el propio referencial teórico para así comprender mejor la praxis que se configura como origen y fin de la investigación, y también para potenciarla en su capacidad transformadora. De ese modo, la propuesta de organización de redes de colaboración solidaria, como la entendemos, es una estrategia que tiene su origen en prácticas de los excluidos y de los sujetos solidarios que se posicionan a favor de los justos anhelos de las clases populares y que para ellas se dirige con la finalidad de perfeccionarla como praxis de liberación popular. Se trata, por lo tanto, de una alternativa histórica que tiene su origen en la praxis de sujetos excluidos y solidarios, y que a su vez está volcada para todos los seres humanos, particularmente a ellos mismos.

La colaboración solidaria, bajo la estrategia a que llegamos en esa reflexión, se articula en tres redes que se interpenetran, a saber, económicas, políticas y culturales, de ámbito local, regional y mundial. En este artículo explicitamos solamente la dimensión económica de la colaboración solidaria y los principales aspectos de su estrategia de implantación -que organiza distintas acciones considerando padrones de complejidad, tales como auto-organización, realimentación y autopoiesis, entre otros, que permiten potencializar ciertas relaciones procesales como las que vienen de interacciones simples envolviendo flujos de materiales, informaciones y valor.

La Exclusión del Consumo y la Búsqueda de Alternativas

Conforme los datos de la última relatoría del Programa de Desarrollo Humano de la ONU, titulado Consumo para el Desarrollo Humano, en cuanto los 20% más ricos de la población mundial son responsables por el 86% del total de gastos en consumo privado, los 20% más pobres responden apenas por 1,3%. Conforme el documento “más de un billón de personas están privadas de satisfacer sus necesidades básicas de consumo”[2]. Por otra parte, las 358 personas más ricas del mundo, ya en 1993 poseían activos que superaban la suma de la renta anual de países en que residían 2,3 billones de personas, esto es, 45% de toda la población del mundo[3]. Se puede afirmar, considerando este cuadro, que el movimiento capitalista de acumulación e inversiones en la búsqueda del mayor volumen de ganancia esta llevando este sistema económico a la cumbre de concentración. Tal acumulación es organizada por algunas centenas de mega-conglomerados transnacionales que gracias a la automatización, informática y biotecnología dependen cada vez menos del trabajo vivo para realizar el proceso productivo, generando así un volumen de lucro cada vez mayor para los que dominan mayores partes del mercado y cada vez más rebajando el precio de las mercaderías. La lógica de concentración hace que haya cada vez menos mercados consumidores para adquirir tales productos, pues menos recurso es distribuido en forma de salario y con esto se genera una multitud de excluidos cuyo potencial de trabajo ya no interesa al capital.

Es una exigencia dramática, para los que van siendo excluidos, la generación de propuestas concretas en el campo económico para que les garanticen la propia sobrevivencia. La búsqueda de alternativas delante de esa exclusión, por parte de algunos segmentos de la sociedad civil, forjó el surgimiento de muchas unidades productivas comunitarias de pequeño porte. Reflexionando sobre esas alternativas, investigamos como potenciarlas en un movimiento auto sustentable de expansión que respete los criterios éticos y ecológicos, y que articule el potencial de consumo y de producción de la gran masa de personas marginadas por el capitalismo y de todos los que se solidaricen con la construcción de una nueva sociedad.

Partiendo de Prácticas Efectivas de Enfrentamiento de la Exclusión Capitalista

Caracterizamos, a seguir, algunas prácticas solidarias que siendo consideradas como objeto de reflexión, bajo cierto parámetros de complejidad, revelan elementos que provocaron la elaboración de conceptos y categorías que serán posteriormente recuperadas en esta reflexión sobre la viabilidad de hacer efectivas redes de colaboración solidaria como una alternativa pos-capitalista a la globalización en curso. Ellas son: grupos de producción comunitaria, comercio solidario, financiamiento solidario, sistemas locales de empleo y comercio, economía de comunión, autogestión de empresas por los trabajadores, consumo crítico, las organizaciones de marca y la difusión de software libres.

La producción familiar de géneros para la alimentación, vestuario, higiene y limpieza -tales como pan, fideos, jabón, ropas, aves y otros animales para el consumo doméstico, hortalizas, frutas, etc.- es un práctica habitual en muchas regiones. Ocurre que en los períodos de crisis económica y aumento del desempleo la producción familiar es superada, en muchos casos, por una producción comunitaria que se organiza en funciones de las necesidades inmediatas y que surge de manera casi espontánea, sin ninguna perspectiva estratégica de pretender constituirse, a largo plazo, en una alternativa auto sustentable. Estas actividades productivas surgen, en otros casos, por iniciativas de Organizaciones No-Gubernamentales (ONGs), iglesias, gobiernos y grupos de solidaridad internacional siendo, parte de ellas, asesoradas para alcanzar tal objetivo. El conjunto de esas actividades productivas, por lo mismo, es muy significativo. Considerando apenas una parcela de las experiencias comunitarias de producción y prestación de servicios, catalogadas por el Instituto Paranaense de Desarrollo Económico y Social (IPARDES) hace algunos años, en uno de los estados brasileños, tenemos el siguiente cuadro, extremamente diversificado, de acciones y emprendimientos en las áreas de: a) cultivos y culturas (cultivo de huertas, pomares, chacras y sitios; cría de gallinas, conejos y peces, etc.), b) transformación (carpintería, herbolaria, zapatería, mallarías, panadería, molienda comunitaria, molino colonial; confecciones de paños de plato, acolchados, ropas, alfombras y chinelas; artesanía en vidrio, en hoja de maíz, bambú o cipo; producción de materiales de pesca, escobas, jabón y otros productos de limpieza; producción de leche de soja, dulces y vinagre; corte de poliedros, producción de artefactos de cemento; construcción civil, etc.) e c) servicio (carpida, deforestación, manutención de áreas verdes, ayutorio (cooperación)[4] de saneamiento, pavimentación, reprocesamiento e incineración de basura; recolecta de algodón, ayutorio escolar, lavandería comunitaria, colecta de papeles y materiales recicables, reparación de zapatos, reformas de ropas usadas, etc.). Muchos de esos emprendimientos, son organizados “…bajo la forma de micro empresas…con el objetivo de garantizar la renta a sus participantes a través de la comercialización de la producción junto a la población de baja renta de los mercados locales”[5].

El aislamiento de esas unidades, a su vez, debilitó su estructuración y expansión. Lo mismo ocurre con la mayor parte de las unidades productivas que surgen actualmente como forma de enfrentar la exclusión social. En las últimas décadas, en contraposición a ello, las redes económicas comenzaron a ser organizadas, articulando unidades productivas en varios países, formando cadenas complejas que integran financiamento, producción y comercio. En algunas de ellas, inclusive, productos elaborados en el Tercer Mundo son comercializados en el Primer Mundo; en otras, ciertas comunidades crean sistemas que extinguen la necesidad de monedas como condición de intercambio, generando, con eso, grandes beneficios locales. El conjunto de esas redes, todavía, no posee una estrategia común que permita conectarlas en flujo de información, de materiales y de valores, y que posibilite un movimiento de expansión autopoietica como explicitamos posteriormente.

Una de tantas organizaciones de comercio solidario, la Cooperazione Terzo Mondo, por ejemplo, es “…una cooperativa sin fines lucrativos que practica el comercio justo y solidario, o sea, importa de los países del sur del mundo productos alimenticios y artesanales pagándoles un justo precio, substituyendo todas las reglas del mercado por las de la solidaridad. Asegura, así, un rendimiento digno a millones de agricultores y artesanos y estimula el desarrollo de la comunidad local en el respeto del medio ambiente”[6]. Solamente en Italia existen más de doscientas tiendas dedicadas a la práctica de este comercio. En Europa, como un todo, existen más de tres mil, instaladas respectivamente en 18 países. Existen tiendas del mismo tipo en Australia, Canadá, Japón y Estados Unidos[7]. Considerando solamente las unidades productivas que venden sus productos en Europa a través de redes de comercialización, como es el caso de la Cooperazione Terzo Mundo, Commercio Alternativo, Equomercato y Roba (ropa) dell’Altro Mondo, se registran 236 unidades productivas en 41 países del Tercer Mundo. Importa también destacar que participan del sistema las unidades productivas que adoptan el régimen de producción solidaria, las cuales producen respetando principios ecológicos y que adoptan una gestión democrática. Actualmente, en las tiendas solidarias existentes en Milán, por ejemplo, articuladas en la red L’Altromercato, es posible comprar productos elaborados en Indonesia, Vietnam, Senegal, Brasil, Cuba, Nicaragua y muchos otros países. Se puede, en particular, comprar camisetas confeccionadas en Zimbaue, cuyo algodón es cultivado, beneficiado y tejido en una cadena productiva local con procesos ecologicamente adecuados, siendo las mismas estampadas con temas africanos resaltando la dignidad humana. Distintas organizaciones de comercio solidario participan, actualmente, de una federación europea con el mismo fin – la European Fair Trade Association (EFTA), fundada en 1990 – que congrega nueve centrales de importación instaladas en Austria, Bélgica, Francia, Gran Bretaña, Alemania, Italia, Noruega, Holanda y Suiza. En 1994, la facturación en ventas de los productos de Comercio Ecuo y Solidario en Europa sumó 205 millones de ECU, y crece aproximadamente 5% al año en este continente[8].

Otra práctica que debe ser considerada es el financiamiento de proyectos solidarios y ecológicos efectuados por algunos bancos que fueron fundados con esa finalidad. Aquí apenas citamos al Alternative Bank Schweiz, el cual tiene por objetivo “…contribuir con proyectos alternativos de carácter económico, ecológico, socio político y cultural a través de la concesión y de la gestión de fondos y de capital…”[9]. El Ökobank, que surgió en Alemania en 1984 como desdoblamiento de acciones del movimiento pacifista y ecológico desarrolladas a partir de los años 60, que defiende un uso responsable del dinero, absteniéndose, estatutariamente, de financiar la industria armamentista y nuclear, privilegiando el financiamiento a la “…investigación y desarrollo de productos y de procesos ecológicos, a la experimentación de nuevas formas de cooperación y de responsabilidad social”[10]. El Triodosbank, que surgió en los Países Bajos, en 1980, y que promueve el financiamiento de proyectos en el campo social. Cabe destacar, particularmente, el Banco Ético, que surgió, recientemente, en Italia. El “Banco Ético es una institución normal de crédito que, todavía, es especializado en la concesión de crédito a cooperativas, entidades, círculos y asociaciones, pero también para la sociedad de capitales bajo la condición que los accionistas controladores sean cooperativas y asociaciones. La importancia de esta iniciativa está propiamente en dar la posibilidad para las organizaciones y entidades del tercer sector [sector sin fines lucrativos] de tener acceso al capital de riesgo, cosa bastante difícil porque ellas muy raramente poseen garantía patrimonial requerida por los bancos para la concesión de crédito…”[11].

Una otra forma de organización colectiva, relevante para la presente reflexión, son los Sistemas Locales de Empleo y Comercio (LETS, en la abreviación inglesa), que surgieron en los años 80. La idea inicial y básica del modelo es permitir que vecinos de una misma comunidad puedan intercambiar mercaderías y servicios sin valerse de monedas. Con esto se permite que los productos y los servicios locales tengan preferencia delante de los demás y que las personas que poseen poco dinero puedan preservarlo para gastos con productos y servicios que no sean puestos a disposición por la propia comunidad. En este sistema, los miembros de una comunidad concuerdan en ofrecer bienes y servicios unos a los otros, quedando para ello algunas personas encargadas de registrar las transiciones de intercambio mutuo y de publicar la lista que indica los servicios realizables, bienes disponibles para el comercio y las personas que les ofrecen en aquella comunidad. Créditos y débitos son compensados, periódicamente, suprimiéndose así las transiciones en moneda corriente. Algunos LETS se valen de un software, especialmente elaborado para ese fin, que permite agilizar el sistema de compensaciones. Otros, todavía, crearon sus propias monedas que circulan entre los miembros de la comunidad que participan del sistema de intercambio. Con el perfeccionamiento del modelo surgió el Multi-LETS que permite a los participantes intercambiar productos y servicios en distintos LETS, compensándose con esto los créditos y débitos en su conjunto. En diciembre de 1994 había, en el mundo entero, por lo menos 500 LETS en operación[12]. Conforme algunos datos de 1993, existían 120 LETS en Gran Bretaña, 160 en Australia, 60 en Nueva Zelanda, 20 en Canadá, 20 en Irlanda y 10 en Estados Unidos, siendo que lo más grande de todos poseía 2.000 asociados en Nueva Zelanda[13].

La Economía de Comunión es otra práctica solidaria que surgió en 1991 en el Brasil bajo inspiración de Chiara Lubich, lideresa religiosa italiana que dio origen al movimiento focolarino. En síntesis, la propuesta, asumida por más de 700 empresas en varios continentes, mantiene el modelo de producción capitalista estableciendo, con todo, una nueva distribución de los recursos: “1) consolidación de la empresa con justos salarios y respeto a las leyes vigentes; 2) ayuda a los necesitados y creación de puestos de trabajo; 3) sustento a las estructuras aptas para formar hombres capaces de vivir la cultura de la solidaridad, la cultura del compartir”[14]. Conforme a ese principio se propone el empeño colectivo en ampliar el volumen de lucro de la empresa con la finalidad de mejor atender este triple destino, siempre colocando en el centro de la empresa -según los proponentes del modelo- la “persona humana” y no el capital. Y porque esa triple destinación es bastante flexible, ni siempre las empresas implantan efectivamente la propuesta, aunque aparezcan delante de las fornecedoras (“fortalecedoras?”) y clientes como si la implementasen.

Otra práctica actualmente renovada es la autogestión de empresas por trabajadores. En los casos analizados en el Brasil, por lo general, los sindicatos de trabajadores toman la iniciativa de proponer la autogestión cuando la empresa tiene graves problemas financieros, estando en proceso de quiebra. Antes de adoptar tal modelo, los trabajadores analizan el sector de mercado en que actúa la empresa, el flujo productivo y la mano de obra en ella disponible y evalúan las causas de los problemas, los motivos del encerramiento o dificultades financieras del emprendimiento, si resultan de mala administración o de fraudes contables, si la empresa puede recuperar el mercado, en fin, se ella es viable económicamente. Después de ese proceso, las empresas, si son asumidas por los trabajadores, se tornan su propiedad y pasan a ser “…cimentadas en la fuerza y energía de los trabajadores-propietarios, en la inteligencia colectiva y en los principios de cooperación y de solidaridad”[15]. El economista Paul Singer destaca, considerando los emprendimientos autogerenciados, que “cooperativas de producción, de consumo y de crédito, al lado de asociaciones mutualistas de seguro y salud y de sistemas locales de integración comercial, constituyen como componentes de un modo de producción que tiene el trabajo y el consumo -y no el lucro- por propiedad”[16]. En 1994 fue creada en el Brasil la Asociación Nacional de los Trabajadores en Empresas de Autogestión y Participación Accionaria – ANTEAG- que desarrolló una metodología apropiada a la conversión de empresas al régimen de autogestión o co-gestión. En los Estados Unidos, conforme la materia periodística “…existen más de 10 mil empresas autogestivas…La facturación de esas empresas superan los US$ 6 billones”[17].

El consumo crítico, a su vez, es una modalidad de consumo responsable, tratándose de “…una postura permanente de elegir, toda vez que hacemos algún gasto, delante de todo lo que compramos. El consumo crítico, concretamente, consiste en elegirse los productos teniendo por base no solamente el precio y las cualidades de estos, sino también su historia y la de los productos semejantes, y el comportamiento de las empresas que los ofrecen”[18]. El consumo crítico se apoya, de ese modo, bajo el examen de los productos y de las empresas que los elaboran, permitiendo así al consumidor que sus elecciones se pauten por criterios conscientes, considerando, más allá de las cualidad técnicas de los productos y de sus semejantes, los impactos de su producción y consumo bajo una perspectiva económica, ética y ecológica. La Guía para el Consumo Crítico publicado en Italia, por ejemplo, presenta casi trescientas páginas de análisis detallados sobre una infinidad de productos, marcas y empresas, considerando aspectos sociales, ambientales y morales a ellos referidos, como criterios seguros para que los consumidores elijan con ponderación los productos en sus actos de compra.

Ciertas organizaciones de marca surgieron con la finalidad de identificar al consumidor los productos de comercio solidario. La primera marca con esta finalidad es la Max Havelar, que surgió en Holanda, en 1988. La EFTA, posteriormente, efectuó el registro de una marca propia a los productos del comercio ecuo y solidario por ella coordenado, creandose, inclusive, un organismo gestor de esa marca, denominado Fair Trade International (FTI). Ese signo comercial, que identifica los productos, permite al consumidor considerar su actitud de consumo como la posibilidad de un posicionamiento ético y solidario con el motivo de colaborar en la manutención de actividades productivas democráticas, en que no existe explotación del trabajador y en las cuales se respeten los principios ecológicos. La marca es para los consumidores, más allá de esto, un certificado de garantía de la calidad de los productos, facilitando relaciones con la grande distribución organizada, siendo también un instrumento importante de marketing. El establecimiento de una logomarca identificadora surge de una necesidad concreta, una vez que existen actualmente 70 mil puntos comerciales que venden productos del comercio ecuo en Europa[19]. Se espera que los consumidores reconozcan, a través de la logomarca, que consumen productos cuyos interlocutores están “…atentos a la defensa de los derechos humanos, a un desarrollo mas armónico, difirenciandose de los concurrentes tradicionales”[20]. La EFTA, en 1992, después de muchos debates sobre los criterios y procesos para el licenciamiento de una marca común a los productos del comercio ecuo y solidario, decidió crear una nueva asociación, la Transfair, de la cual son asociadas la EFTA y las organizaciones Transfair fundadas luego en Austria, Alemania, Italia, Estados Unidos, Canadá, Luxemburgo y Japón. En los años siguientes entidades inglesas instituirán otra organización de marca, la Fair Trade Fundation. En 1997, por fin, nació un «paraguas» único para el conjunto de estas marcas, denominado Fair Trade Labelling Organizations (FLO).

Otra práctica de colaboración solidaria, en el ámbito de producción y compartimiento de tecnologías avanzadas en el sector de informática, es la producción y distribución de software bajo los regímenes freeware y copyleft. Se tratan de programas y sistemas que, bajo eses regímenes, pueden ser gratuitamente reproducidos y utilizados sin la necesidad de cualquier pago a sus creadores. El número de productos de ese tipo, disponibles en el Internet, es cada vez mayor, habiendo un crecimiento expresivo del movimiento por el software libre[21] que resultó en el perfeccionamiento y en la diseminación del empleo del sistema operacional Linux[22] y en la producción de muchos aplicativos que le son compatibles. Con esos programas, apropiables gratuitamente, es posible, por ejemplo, la implantación de redes eficaces de comunicación de datos que conecten unidades productivas a partir de computadoras ya obsoletas. Destáquese que las varias distribuciones del sistema Linux son constantemente actualizados por equipos de colaboradores voluntarios que suman millares de programadores que trabajan solidaria y cooperativamente en red y esto a través del Internet. Cabe destacar también que, operando con semejantes aplicativos, muchos Bulletin Board Systems soportan, gratuita y solidariamente, redes de comunicación entre organizaciones populares en muchas partes del mundo[23].

Ninguna de esas prácticas, con todo, implementa la perspectiva estratégica de construcción de Redes de Colaboración Solidaria como la que presentamos luego. Bajo el método de investigación que adoptamos no se trata solamente de formular preguntas tales como: ¿qué ocurriría si tiendas de consumo solidario se difundiesen por todas las sociedades de todos los países del mundo, si todas las unidades productivas solidarias se conectasen en asociaciones articulándose en cadenas productivas y si bancos éticos financiasen el perfeccionamiento tecnológico del proceso productivo de las incontables unidades productivas comunitarias existentes y potencializasen redes de distribución y comercialización con un sistema de marcas que identificase fácilmente los productos de una red solidaria? ¿Qué ocurriría si ese sistema de comercio pudiese ser articulado a la forma de Multi-Lets con créditos y débitos compensándose en una cadena de producción y consumo y si los excedentes generados por todos los emprendimientos fuesen destinados a la expansión y perfeccionamiento del proceso productivo de las redes, a la diversificación de la producción, a la mejoría del patrón de consumo de todos, a la progresiva reducción de la jornada de trabajo y a la promoción del crecimiento de esas redes en las regiones que ellas todavía no abarcaron? ¿Qué ocurriría si el consumo crítico fuese difundido ampliamente y el principal criterio para la selección de los bienes y servicios de consumo fuesen la expansión de redes de colaboración solidaria? ¿Qué ocurriría si esas unidades de financiamiento, producción, comercio y consumo solidarios, valiéndose de las tecnologías bajo el estatuto freeware o copyleft, organizasen redes locales, regionales e internacionales de comunicación, agilizando flujos de información, de productos y de financiamientos? ¿Qué ocurriría si esas redes se congregasen en una red mundial de colaboración solidaria? Tales preguntas, con todo, pueden inducir al error de pretender construir síntesis de diversidades sin percibir los atributos y las interrelaciones que operan en sus bases.

El trabajo teórico que estamos realizando, por el contrario, busca comprender esas prácticas, en sus debilidades y potencialidades, y analizar como los elementos simples que las constituyen podrían ser articulados en propuestas estratégicamente capaces de permitir la expansión de una economía solidaria antagónica a la economía capitalista pero que progresivamente se apropie de las gigantescas fuerzas productivas que actualmente en ella operan, colocándolas al servicio de la libertad de todos los seres humanos y no del acumulo de riquezas de un grupo cada vez menor de personas. En las próximas secciones presentaremos algunos elementos que resultan de este trayecto investigativo.

El Consumo Solidario Como Uno de los Ejes de Construcción de Una Sociedad Pos-Capitalista

La viabilidad de la producción económica solidaria y de la afirmación práctica de esta alternativa pos-capitalista está directamente vinculada a la difusión del consumo solidario. Podemos distinguir cuatro tipos de consumo: alienante, compulsivo, en razón del bien vivir y solidario. a) El consumo alienante es practicado masivamente en la actual sociedad capitalista por una parcela de la población que busca en las mercaderías cualidades que les son vinculadas por la publicidad y modismos. Deseos, anhelos, angustias, miedos y necesidades son modelados semióticamente de tal modo que el consumo de ciertos productos, de ciertas marcas, pasa a ser considerado como la mejor opción para alcanzar la felicidad y la realización humana. b) Otra parcela de la sociedad practica el consumo compulsivo, y esta se trata de los pobres y excluidos, subempleados, desempleados que no disponen de recursos para consumir los productos de “grife” o marcas famosas y caras. Apremiados por la necesidad, buscan aprovechar al máximo el poder de consumo de los pocos recursos que tienen. En los casos más dramáticos, remueven las latas de basura en los centros urbanos en busca de restos de comida o ropas que satisfagan sus necesidades. Los trabajadores pobres, a su vez, “estiran el salario” buscando comprar lo que le es esencial y más barato, mirando más por la cantidad de los productos con la misma cantidad de dinero de que por su calidad propiamente dicha. En el estrato un poco más elevado que este, los consumidores pasan siempre a jugar con los criterios de cantidad y cualidad siempre considerando la misma cantidad de recursos que pueden disponer para realizar sus compras. Todos ellos tienen como ideal de consumo el consumo alienante, y si pudiesen comprarían los productos identificados con el consumo de la elite, buscando destacarse con ello socialmente. c) En el caso del consumo como mediación del bien vivir, menos importa las apariencias e imaginarios producidos por los medios de que la satisfacción de las necesidades personales, la preservación de la salud y del bien estar personal y colectivo, bien como el refinamiento de los placeres posibilitados por el consumo, una vez que las necesidades personales varían conforme a la singularidad de cada uno. Las personas que practican el consumo como mediación del bien vivir no siguen las olas consumistas, no se dejan llevar por las publicidades y sus engaños. La práctica de este tipo de consumo requiere, todavía, la elaboración de criterios evaluadores a partir de los cuales se seleccionan los productos y servicios -dentro de las posibilidades de consumo de cada uno- teniendo en vista contribuir con la singularización de cada persona y a la preservación de los ecosistemas. Este consumo, cuando estamos en medio de una sociedad en que existen excluidos, puede convertirse en un consumo solidario con el objetivo de contribuir socialmente con el bien vivir de toda la colectividad. d) El consumo solidario ocurre, ahí, cuando la selección de lo que consumimos es realizada no apenas considerando nuestro bien vivir personal, sino también el bien vivir colectivo, pues en el consumo es que la producción se completa, y que este tiene impacto sobre todo el ecosistema y sobre la sociedad en general. El consumo es, en otras palabras, el objetivo final de todo el proceso productivo y las opciones de consumo realizadas por cualquier persona influyen tanto en la generación como en la manutención de puestos de trabajo en una dada sociedad (cuando se consumen los productos en ella elaborados), también en la preservación de ecosistemas (cuando se consume productos de empresas que adoptan el reciclaje de materiales, el combate a la polución, etc.), y en fin, en la promoción del bien estar colectivo de la población de su comunidad, de su país y de su planeta. Las opciones de consumo de esa persona, por otra parte, también pueden generar el desempleo local, colaborar con la destrucción de ecosistemas y en la extinción de especies vegetales y animales, en la producción cada vez mayor de basura no biodegradable, en el aumento de la polución y en la degradación de la calidad de vida de la población de su comunidad, de su país y del planeta como un todo. Con nuestra elección de consumo, en fin, somos nosotros quienes contribuimos en la manutención de la explotación de los trabajadores, reproduciendo una sociedad capitalista, injusta o colaboramos en el combate a toda forma de explotación de seres humanos y en la construcción de una nueva sociedad, colaborativa y solidaria.

Las Redes de Colaboración Solidaria en su Dimensión Económica

Si consideramos que las unidades productivas comunitarias ya existentes -que producen géneros alimenticios, piezas de vestir, productos de higiene y limpieza, entre otros- pueden crecer en razón de que todos los productos por ellas elaborados serán consumidos solidariamente por los que practican el consumo en vista al bien vivir o el consumo compulsivo, entonces podemos dibujar -bajo el paradigma de la complejidad -la organización económica de una Red de Colaboración Solidaria- conectando tales unidades en cadena productiva, cuya producción estaría volcada a atender las demandas de células de consumo solidario, y así generando un empleo local y distribución de renta bajo un modelo ecologicamente sustentable que, en razón de la reinversión de parte del excedente, puede, progresivamente, reducir la jornada de trabajo de todos y elevar igualmente el tiempo libre y el patrón de consumo de cada persona.

Los elementos básicos de esa red son: a) las células de consumo (por ejemplo grupos de compras comunitarias) y de producción (unidades productivas cooperativas, por ejemplo en las áreas de extracción, cultivo, creación, transformación y servicio); b) las conexiones entre ellas, y c) los flujos de materiales, de información y de valor que circulan a través de la red. Las propiedades básicas de la red son: a) autopoiesis: la cualidad que ella tiene de reproducirse a sí misma en la medida en que es capaz de producir los bienes o valores necesarios para satisfacer sus propias demandas y un excedente que le permita expandirse, incorporando más personas y aumentando, con ello, la demanda productiva. b) Intensividad: se trata de la cualidad de envolver el mayor número posible de personas sea en el consumo como en la producción solidaria. c) Extensividad: se trata de la propiedad de generar nuevas células de producción y de consumo en regiones cada vez más remotas y posibilitar con ello la llegada a ellas de los flujos de materiales, informaciones y valores necesarios para promover el desarrollo local auto sustentable. d) Diversidad: se refiere en producir la mayor diversidad posible de bienes con el fin de satisfacer las necesidades y deseos de todos los consumidores solidarios, buscando producir todo lo que todavía consumen del mercado capitalista en función de su bien vivir o como insumos necesarios al proceso productivo. e) Integralidad[24]: significa que cada célula, a través de la red, está conectada a todas las otras células, siendo afectada por el crecimiento de las demás o por sus problemas y dificultades, apuntándose, así, la necesidad de un crecimiento orgánicamente sustentable de la red como un todo, en razón de lo que se dimensione la composición orgánica de cada célula en particular, o sea, la incorporación de tecnología en su relación con el trabajo vivo empleado. f) Realimentación: es el hecho de que una célula demanda productos y servicios de otras, lo que permite el crecimiento sustentable de todas, o sea, de la red como un todo. Cuanto mayor es el número de células con mayor intensividad, tanto mayor será la realimentación de la red. g) Flujo del valor: significa que el valor económico producido en cada etapa de la cadena productiva circula por la red, pudiendo en ella concentrarse o de ella evadirse, esto es, cuando una célula productiva compra insumos del mercado capitalista (por ejemplo: una fábrica de fideos compra huevos en el mercado capitalista), entonces una cierta cantidad de valor sale de la red realimentando el giro capitalista. Si una célula, a su vez, que produce aquel insumo fuera criada en conexión a las demás (por ejemplo una granja que satisfaga la demanda por huevos), entonces aquel valor (gasto, en este ejemplo, en el consumo de huevos) permanece realimentando la producción de otra célula de la red. Si lo que fuera producido, por otro lado, en la red sea consumido por parcelas más amplias de la sociedad (vender fideos y huevos hacia fuera de la red, por ejemplo), entonces el volumen de valor que resulta de ese proceso se concentra en la realimentación de la red. El excedente de valor producido por la red puede ser utilizado para criar nuevas unidades productivas que satisfagan las demandas productivas o de consumo final de la misma (una unidad que produzca trigo para el fideo y el alimento para las aves, por ejemplo, o nuevos productos finales que la red consume pero que todavía no son producidos por ella misma). h) Flujo de información: esto significa que todo el conocimiento generado en la red está disponible en cualquier célula. Así, si por extensividad una célula fuese criada en un local distante, a partir de ella es posible que la comunidad tenga toda la información necesaria para replicar cualquier una de las células ya existentes, posibilitando realizar la intensividad ampliando las posibilidades del empleo y la renta local, mejorando el padrón de consumo de todos los envueltos en la colaboración solidaria. i) Flujo de Materiales: significa que lo que es producido por una célula puede ser consumido como insumo productivo o como producto final por otras células, de modo que una realimenta a la otra. Con el desarrollo de las redes la tendencia es que ellas lleguen a formar cadenas productivas completas o semi completas. j) Agregación: se trata de la propiedad de que redes locales se integren en redes regionales, de que estas se integren en redes internacionales y de que redes internacionales se integren en una red mundial de colaboración solidaria. Cada agregación fortalece a la red ampliando la diversidad de ofertas de productos, aumentando la demanda de ellos y totalizando un volumen mayor del excedente, que puede ser invertido en la creación de nuevas células, ampliando la extensividad, o sea, ampliando la capacidad de expansión de la red en razón del mayor flujo de valor y, especialmente, de información con un mayor banco de datos sobre células adaptables a las distintas realidades locales.

La gestión de la red debe ser necesariamente democrática, pues la red depende de la colaboración solidaria, y esto supone la adhesión y participación libre de cada persona. Entre otros aspectos se tienen los siguientes: a) Descentralización, una vez que no hay un núcleo central y que a partir de cada célula nuevas redes complejas se pueden construir; b) Gestión Participativa, una vez que todos los trabajadores y consumidores participan en las decisiones sobre el surgimiento de nuevas células, sobre lo que debe ser producido, sobre la reinversión del excedente, etc.; c) Coordinación, electa democraticamente por las células, con mandato revocable; d) Regionalización, con las instancias democráticas organizándose desde las células laborales y de consumo hasta las instancias regionales y mundial.

La red propuesta se compone básicamente de tres tipos de células: a) Células de consumo: son grupos de consumidores que se organizan en sistemas de compras comunitarias, comprando mercaderías directamente de los fornecedores, suprimiendo intermediarios y barateando el costo final de sus compras. Estas células dan preferencia al consumo del que es producido en la red, comprando en el mercado capitalista solamente aquello que la red no produce satisfactoriamente al bien vivir de los consumidores. Para atender a las demandas que la red todavía no satisface, nuevas células productivas deben ser organizadas. Otros tipos de células de consumo, distintas de las compras comunitarias, pueden ser organizadas. b) Células de producción: se trata de unidades productivas, sean ellas micro empresas del porte semejante a los padrones del SEABRAE (Servicio Brasileño de Apoyo a las Micro y Pequeñas Empresas), sean aquellas unidades de producción domestica y artesanal, cuya cualidad de producto permita satisfacer el bien vivir del consumidor. Estas células generan productos finales o insumos productivos. Ellas también consumen Materias Productivas (insumos que hacen parte del producto final), Materias de Manutención y Energía (otras materias y energías necesarias a la manutención de la actividad productiva, pero que no componen el producto final) y la Fuerza de Trabajo, generando, pues, el empleo local. c) Células de Servicio: son las células ejecutadoras del servicio, en el sentido tercero de la expresión, que pueden ser de asesoría técnica, administrativa y contables, calificación personal y productiva, etc. Actividades de comercio solidario también pueden ser consideradas como servicios oferecidos a la red. Aquí también pueden ser incluidas todas las ONGs que actúan con educación popular y otros tipos semejantes de actividades de colaboración solidaria pertinentes al sector de servicios.

Cuando algunas células ya estuviesen conectadas, conformando una red local de ese tipo, el surgimiento democrático de nuevas células, conforme la estrategia que presentamos, pasa por algunas fases: a) Proyección: cuando la propuesta de incorporar una nueva célula se hizo al conjunto de los participantes de la red. b) Evaluación: es la fase en que el conjunto de los participantes analiza si el nuevo bien o servicio a ser, respectivamente, producido o ofrecido es del interés de la red de consumidores y productores, y si los costos de producción y de servicio, si su precio final al consumidor y el volumen del bien a ser efectivado o de servicio a ser disponibilizado son compatibles o no con la autopoiesis de la red. Considerando la evaluación colectiva, la coordinación aprueba o reniega la realización de la nueva célula. c) Realización: es el período en que la nueva célula aprobada estará siendo efectivada hasta que sea de hecho incorporada, cuando efectivamente pasa a brindar productos y ampliar la demanda por el consumo productivo y final. Destáquese que las células pueden surgir por cuatro movimientos. a) Generación espontánea: se da cuando personas (por ejemplo algunas desempleadas) movidas por la libre iniciativa solidaria proponen el surgimiento de una nueva célula que efectivise algún bien o cualquier servicio. b) Cadenciamiento[25]: se trata del surgimiento de una nueva célula que tenga como objetivo el producir un insumo para una otra célula o brindarle algún servicio permanente, permitiendo, así, con esto, que el flujo de valor realimente el propio crecimiento de la red. c) Fisión: esto ocurre cuando una célula pasa a producir insumos, productos finales o servicios que alimenten muchas otras células, tornándose necesario -para una estrategia segura del crecimiento de la red- fraccionar esta célula, o sea, crear otra célula semejante preferencialmente más próxima a la región de un conjunto de células consumidoras de aquel producto o servicio. La producción o servicio, de este modo, que era efectivada por una determinada célula, es ahora efectuada por más células. En el caso de que ocurra algo inesperado con aquella célula que estaba hiperconectada -por ejemplo un incendio criminoso o la cooptación capitalista de los trabajadores que en ella actúan- la producción de insumos y la garantía de productos finales y de servicios que realiementan la red pueden ser mantenidos elevándose temporáneamente la actividad laboral en otras células semejantes. d) Conversión del sistema: se trata de las micro empresas capitalistas que no consiguiendo competir en el mercado capitalista (porque no disponen de la mejor tecnología) y no teniendo la ventaja de comerciar toda su producción con el consumo final solidario, terminan endeudándose o exigiendo del propietario un sobre trabajo intenso para mantener su negocio, llevándolo a optar, en fin, por convertir su unidad productiva al sistema de colaboración solidaria, y con esto abandona la idea de acumular un lucro privado, prefiriendo participar del bien vivir progresivo que la red genera a los que la integran. En la fase final de la expansión de la red, grandes unidades productivas también serán convertidas al sistema de colaboración solidaria, contribuyendo con ello a la reducción de la jornada de trabajo de toda la red y ampliar el tiempo libre para el bien vivir.

Sobre la dinámica de las células cabe decir que: a) cada una posee un Grado de Conectividad con las demás. Células hiperconectadas necesitan ser fraccionadas, y con esto se garantiza el crecimiento de la red con seguridad. b) La Producción realizada por las células laborales puede ser analisada considereandose el valor de reposición, esto es, el valor que la célula necesita producir para atender las demandas de su propia reposición como célula y el valor excedente, esto es, el valor que sobra el cual esta célula produjo (considerado lucro bajo el sistema capitalista) que debe ser reinvestido en la red, permitiendo el surgimiento de nuevas células por cadenciamiento, fisión o generación espontánea. c) El Consumo, por último, es efectivisado por todas las células. En el caso de las células de consumo, entonces ellas realizan el consumo final, y en el caso de las células laborales (de producción o servicio), el consumo de insumos, energías, materiales de manutención y fuerza de trabajo es considerado como consumo productivo. Toda forma de consumo puede realimentar la red como un todo cuando las células laborales sean capaces de atender tal demanda.

Cabe también destacar que la adecuada gerenciación de las informaciones es una condición fundamental para que la red pueda engendrar y potencializar lazos de realimentación entre las células, corregir flujos de valor, proyectar el crecimientos y equilibrios, etc. El sistema de información y comunicación puede recurrir a las mediaciones más simples -como reuniones presenciales, registros manuscritos y la utilización de correos tradicionales- e inclusive utilizar mediaciones más ágiles como son los sistemas informatizados, valiéndose del Internet o de otras redes de comunicación de datos. Este sistema de gerenciación de informaciones debe disponer los siguientes datos y posibilitar las siguientes acciones: a) Diagnóstico Real de la Situación de la Red: hacer listas de demandas por insumos y productos finales, visualizar el cadenciamiento de las células, instrumentar la evaluación de los productos por los consumidores, generar listas de toda la producción final, detectar tendencias de super-producción o saturación, exhibir el valor de reposición y el valor excedente producido por cualquier célula. b) Instrumentar la Proposición de Alteraciones de la Red: fisión de células, generación por cadenciamiento, etc. c) Adicionar células proyectadas: disponiendo a todos sus propios datos, por ejemplo: local en que será efectuada, quién propone, cuál es el invertimiento inicial, el invertimiento fijo, el capital de giro, el costo fijo, cuantos trabajadores serán incorporados, cuánto será el gasto con la mano de obra, cuántas horas de trabajo serán realizadas, el tipo de trabajo que será ejecutado, el tipo y la cantidad del producto final que será producido, el potencial productivo de la unidad (cuánto podría producir con capacidad total y en casos excepcionales bajo demandas extras), costo por unidad producida o servicio brindado, valor de reposición, valor excedente, demandas que atiende, insumos que necesita (lo qué y cuánto consume la red solidaria, lo qué y cuánto consume del mercado capitalista), etc. d) Simular el posible desempeño futuro de la red, considerando el impacto que en ella sería provocado por la incorporación de células proyectadas, si la región indicada en el proyecto comporta el cadenciamiento de nuevas células, si es preferible que la célula proyectada se efectivise en otra región, etc. e) Simular el desempeño futuro real de la red considerando lo qué ocurrirá cuando las células aprobadas, pero todavía en fase de realización, fueran efectivamente incorporadas. f) Viabilizar el flujo de informaciones entre todas las células, de modo tal que en cualquier unidad de la red sea posible obtener datos sobre cada célula: su producción, consumo de insumos, evaluación pública de sus bienes y servicios, aspectos personales de los miembros que están envolvidos como productores y consumidores. g) Brindar los detallas de cada célula y del proceso de produccion en ella realizado para facilitar su reproducción por cualquier otro grupo en cualquier otra región. h) Possibilitar que los mismos procedimientos dichos más arriba puedan ocurrir por regiones. Así se torna posible saber, para cada región: qué insumos ahí son consumidos por las células incorporadas o cuáles de ellos serán futuramente atendidos por células ya aprobadas, bien como qué insumos de las células aprobadas serán futuramente efectivamente demandados cuando estas células fuesen incorporadas y qué parte de estes será atendida por el mercado capitalista. Sobre los productos finales, destinados a las células de consumo, se puede saber qué es atendido por la red solidaria y qué es atendido por el mercado capitalista, cuánto de esta demanda será atendida por células aprobadas todavía no incorporadas, cuánto aumentará -con la incorporación de las nuevas células de consumo- la demanda de producción de las células productivas; cuáles son los productos producidos en la región, su cantidad y la demanda que atiende en la región; cuáles son las demandas en la región, su cantidad y lo qué es atendido por la red solidaria ahí instalada; cuál es el grado de saturación local de productos y cuál es su demanda en otras regiones, permitiéndose analizar si lo que está saturado en aquel local debe continuar a ser producido ahí mismo y distribuido para otras regiones o debe ser producido en otras regiones, ampliando la extensividad y la intensividad de la red sin provocar el desequilibrio local. Igualmente permite saber, para cada región, peculiaridades semejantes referentes a las células de servicio. i) Visualizar las interconexiones de cadenas productivas de red destacando también las células que poseen mayor número de conexiones. j) Proponer, bajo ciertos parámetros, la fisión de células hiperconectadas. k) Mapear[26] las células de las Redes Política y Cultural de Colaboración Solidaria, los servicios de Organizaciones No Gubernamentales por regiones, los materiales consumidos por ellas, etc. l) Mapear las demandas por servicios (calificación profesional, gerenciación, educación, salud, etc.) y cruzarlas con las células de servicio y asesoría que puedan atenderlas.

En la fase actual de esa investigación estamos organizando, con recursos informáticos, la simulación de una red elementar de colaboración solidaria con la finalidad de atender las demandas de familias con rendimiento de hasta tres salarios mínimos, y considerándose datos de la última Investigación de Presupuestos Familiares del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), los padrones del SEBRAE en proyección de micro-empresas y los parámetros de experiencias de producción comunitaria en funcionamiento. La simulación virtual de la red -con un programa de computadora especificamente criado para ese fin- permitirá evaluar su comportamiento bajo distintas situaciones de alteración de la composición orgánica de las células, de incorporación de células productivas y de consumo, lo que ocurre con la agregación de distintas redes y con la rápida desaparición de una célula, etc.

La Revolución de las Redes como Estrategia de Liberación Popular

Para los que se habitúan a considerar la estrategia revolucionaria bajo un paradigma de centralización política y de ruptura histórica, con efecto, les podrá parecer extraño que una revolución antagónica al capitalismo puede ocurrir bajo una estrategia de red en que lo económico y lo cultural no sean subalternos a lo político, y que la efectivación progresiva de esa red no sea una ruptura inmediata del sistema capitalista en una dada sociedad, ni una mera reforma del capitalismo, sino la expansión de una red económica, política y cultural anticapitalista que crece absorbiendo progresivamente las fuerzas productivas generadas también bajo el capitalismo, constituyéndose, política y culturalmente, en un nuevo “bloque histórico”. Razonando bajo los parámetros de la complejidad, con todo, se torna comprensible que agenciamientos económicos, culturales y políticos pueden engendrar lazos complejos de realimentación capaces de subvertir las dinámicas de reproducción del capitalismo[27] y que el ciclo histórico de esa subversión es un proceso más amplio que no se confunde con la ocurrencia, en alguno de sus momentos, de la conquista de una cierta parte[28] del poder político del Estado por una nueva clase hegemónica que asume el control de su gobierno, pero que se trata de la propia transformación del Estado y de su política, en el proceso de su subversión, lo que lleva a esa clase a asumir tal control. Esto se torna posible en la medida en que las distintas organizaciones del sector popular de la sociedad civil pasen a unificar acciones en torno a los ejes[29] (en los campos de producción económica, reproducción social y de la cultura) poltíticamente antagónicos al capitalismo, mismo asumiendo, cada uno de esos actores colectivos, su estrategia peculiar de organización y de lucha. Muchos intelectuales y lideranzas políticas, con todo, tienen dificultades en comprender cómo multiplicidades de acciones moleculares que varían de objetivo y escala -piénsese en la diversidad de acciones específicas de los movimientos sociales-populares y en los distintos niveles de sus abarcaciones que van de la acción local a la acción internacional- puedan articularse en redes desarrollando acciones conjuntas sin que se tenga un proyecto político único y centralizado que los articule, pero unificados entorno de objetivos comunes consubstanciados en los ejes de lucha. Desde la perspectiva de la complejidad, con todo, se torna patente el carácter estratégico potencial – para la construcción de una sociedad democrática y pos-capitalista- de las luchas de los indios, negros y mujeres, de los sin techo y portadores de deficiencias, de cooperativas de producción y consumo, de movimientos culturales, ecológicos y de tantos otros que luchan por la ampliación de las libertades públicas y privadas -en la extensión que conceptualizamos anteriormente – pues esas luchas, si serán articuladas entorno de ejes estratégicos, entonces pueden avanzar no apenas en la búsqueda de conquistas inmediatas, sino de transformaciones estructurales del capitalismo y en la afirmación de una nueva sociedad en que las mediaciones materiales, políticas, educativas e informativas sean compartidas entre todos para la ética expansión de las libertades públicas y privadas.

Conclusión

La organización de redes de colaboración solidaria, conforme las hipótesis que presentamos, si se efectivisa ampliamente y de modo mundial, tiende entonces a construir una sociedad alternativa al capitalismo, valiéndose también de recursos que en él son producidos. Para la viabilización de esa meta la condición fundamental requerida es la de que las personas que adhieren al proyecto de un nuevo orden mundial centralizada en la promoción de las libertades públicas y privadas practiquen el consumo solidario, o sea, que en todas sus actividades de consumo den preferencia a productos que hayan sido producidos por las redes de colaboración solidaria, mismo que estos productos cuesten un poco más caro que los productos elaborados bajo la red capitalista, aunque, en general, vengan a ser más baratos, una vez que en la colaboración solidaria inexiste la figura del acumulo privado de lucro. Dado el carácter solidario y democrático de esas redes que amplían a las clases populares a disposición de las mediaciones anteriormente referidas al ejercicio de su libertad, algunas consecuencias de la implantación de esa red tienden a ser: el fortalecimiento de la democracia participativa y del poder local, el movimiento de la democratización del Estado bajo el control popular y la ascensión de una nueva clase social -la de los colaboradores solidarios- que podrá orientar un proceso de cooperación política internacional en provecho de la expansión de las redes de economía, política y culturas solidarias, teniendo como objetivo la promoción de las libertades públicas y privadas.

Las semillas de esta nueva sociedad están lanzadas en muchas organizaciones y actividades solidarias que se proliferan por todo el mundo -tanto las que sumariamente caracterizamos en este artículo cuanto las que ciertamente desconocemos-. Por aquello que comprendemos, a partir de los datos indicadores reconocidos, falta al conjunto de esas organizaciones y actividades una estrategia orgánica que articule a todas para hacer brotar una nueva orden mundial solidaria. Este es, delante de tal desafío, uno de nuestros esfuerzos en esa reflexión: presentar una posible estrategia con ese objetivo a la cual denominamos revolución de las redes.

En el libro que escribimos bajo ese título, en que analizamos detalladamente los flujos de valor en lazos que realimentan movimientos económicos de red, argumentamos ampliamente la viabilidad de esa alternativa democrática en contraposición a la lógica perversa del capitalismo. La colectiva construcción de esa alternativa, a su vez, será obra de todos los que se dispusiesen a practicar la colaboración solidaria. Su principal fruto, según nuestras hipótesis, será el ingreso de la humanidad no apenas en un nuevo ciclo virtuoso de crecimiento económico, sino más bien en una nueva forma política y culturalmente solidaria de organizarse la vida de los pueblos y de las personas entre si, promoviendose el bien vivir de todos y ampliándose las libertades públicas y privadas, garantizándose a todos las personas las mediaciones materiales, políticas, informativas y educativas para la realización ética de su singularidad y para la democrática sustentación del bien común.

*Traducción del portugués-brasileño: Julio Román Koropeski

Referencias Bibliográficas

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* Fue profesor de Lógica y Filosofía de la Ciencia en la Universidad Federal de Paraná (UFPR); actualmente participa del Núcleo de Estudios Latino-Americanos (ALEP) del Sector de Ciencias Humanas de la misma universidad; enseña Filosofía del Lenguaje y Filosofía Latino-Americana, respectivamente, en el Studium San Basilio Magno y en el Instituto Vicentino de Filosofía, ambos en la ciudad de Curitiba, estado del Paraná, Brasil. Presidió el Instituto de Filosofía de la Liberación (IFiL) en el período de 1995 hasta el 1998. Conferencias y artículos del autor están disponibles en http://www.milenio.com.br/mance.
[1] Conferimos al término estrategia el sentido de una propuesta que organiza un conjunto de distintas acciones, teniendo por finalidad la consecución de determinados objetivos para los cuales cada acción, articulada a las demás, concurre parcialmente.
[2] UNDP. Human Development Report 1989 – Changing today’s consumption patterns – for tomorrow’s human development – “Overview” http://www.undp.org/undp/hdro/e98over.htm
[3] “Os números da ONU” in Folha de São Paulo, 16 de jul 96, pp. 1-8, San Pablo.
[4] Entiéndese en el texto con la palabra “ayutorio” una ayuda mútua que realizan dadas familias unas a otras sin fines lucrativos, especialmente en tiempos de siembra o cosecha. Nota del Tradutor.
[5] IPARDES. Avaliação de Experiências Comunitárias no Paraná, Relatório N. 1, volume 1, IPARDES, Julio de 1987, p. 10.
[6] CTM. Viaggio a Sud – prodotti e produttori del comercio equo e solidale. Cooperazione Terzo Mundo, Bolzano, 1996, pp. 283.
[7]EFTA. Il Raporto del Comercio Equo: 1998-2000. Cooperazione Terzo Mundo, Bolzano, 1998, p. 26.
[8] Ibidem, p. 27. ECU es la abreviación para European Currency Unit, posteriormente denominada Euro, a unidad monetária común de la Unión Europea.

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